Carlos Kasuga: Calidad y productividad estilo japonés

La primera vez que escuché al Sr. Carlos Kasuga dando una conferencia yo tenía 19 años. Por una mala decisión había acabado en primera fila de su conferencia y una vez más el destino balanceaba mi torpeza con mi buena suerte.

En aquel entonces las palabras del Sr. Kasuga sobre cómo ser una persona fiel y honesta con el trabajo y la vida me cautivó y decidí a esa edad seguir sus enseñanzas. Pensé durante mucho tiempo que su ascendencia japonesa era lo que hacía que aquel hombre pensara y actuara de esa forma tan “honorable”. Hace unos meses llegué a Tokio para trabajar en una empresa japonesa donde mi nostalgia por las palabras del Sr. Kasuga florecieron antes de llegar a una oficina ubicada cerca de Ikebukuro. Los días pasaron, fui muy feliz y aprendí mucho, pero la realidad estaba a años luz de mi “ideal” de empresa nipona.

La historia es larga pero no es necesario conocerla de principio a fin.

El cliché que se tiene en Latinoamérica sobre el extranjero y su “buena calidad y profesionalismo en el trabajo” es en mi experiencia una generalidad mal fundada. He trabajado en dos empresas asiáticas y tenido jefes de otras dos nacionalidades, sin embargo el lugar donde me he sentido con más libertad, confianza y amor para crear se encuentra con un pequeño grupo de profesionales a quienes pude llamar amigos antes que jefes y espero algún día pueda generar una empresa la cual mis colegas también puedan llamar hogar y no oficina.

Pese a mi desilusión nipona las enseñanzas del Sr. Carlos Kasuga son buenos cimientos para emprender y aprender sobre liderazgo; ese liderazgo humilde que hace a las personas creer en los objetivos de otra persona. Por esa razón desempolvé mis diarios de universidad para presentarles lo que llamo “Filosofía Carlos Kasuga”…

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